Temo y deseo soñar contigo. Lo temo porque sé que dolerá. Lo deseo porque necesito ver tu rostro aunque sea entre la bruma de un sueño. Me he quedado estancada en el duro momento entre el odiarte y el no querer olvidarte. He roto con rabia nuestras fotos, he deshecho en añicos mis recuerdos, y he intentado bajar desde el cielo hasta el suelo despacito, para no hacerme daño en la caída. Pero soy incapaz de tirar tu cepillo de dientes, aún tengo tu foto de fondo en el móvil y me duele la cabeza del cambio de presión atmosférica al que he sometido a mi cuerpo al volver desde lo más alto. Quiero que sepas que esto no significa nada. Solo quería que lo supieras. Ni siquiera espero contestación. Es una especie de desahogo, aunque dudo seriamente que me sirva de algo. Espero, sinceramente, que estés bien, que seas feliz. Que ella te dé lo que yo no fui capaz o no supe darte y que, al volver a casa y comerte el trozo de pizza de la noche anterior, no te acuerdes de mí.
Buenas noches.
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